Camino a la felicidad: Parte I

Hace justo dos años que me fui de Chile a emprender esta aventura que estoy viviendo ahora. Han sido por lejos los años más intensos de mi vida; una montaña rusa de emociones y experiencias que me han hecho crecer muchísimo como persona. He aprendido incontables lecciones, que hoy me hacen una persona más fuerte y segura de mi misma. Creo que este post tendré que dividirlo entre mi primer y segundo año, porque además de ser muy diversos (quizás opuestos) son muchas las cosas que les quiero trasmitir para ojalá, se inspiren a querer vivir lo que estoy viviendo ahora.

AÑO 1, Mayo 2015

Esta es la primera foto que tomé de mi viaje. En el avión iba una joven de 25 años que poco sabía lo que buscaba en la vida, creyendo ser de una forma que en realidad no era y por sobre todo, muy insegura. En mi rumbo a Australia, iba con mucho nervio, hasta estresada de cómo iba a ser mi vida allá; no tenía un buen inglés y me iba completamente sola. ¿Iba a conseguir casa? ¿Iba a conseguir trabajo? ¿Iba a hacer amigos? ¿Iba a gustarme? Muchas preguntas e inseguridades en mi cabeza. Al llegar a Sídney, al menos tenía alguien que me alojara, muy lejano el nexo (hermana de el marido de una amiga) que luego nos hicimos grandes amigas.

Al llegar a Gold Coast,(más al norte de Australia) todo se dio muy fácil; encontré casa en un día y trabajo en unos 3 días. Al principio fue muy difícil el tema del inglés, pero como siempre digo; el que quiere e intenta, puede lograr cosas muy grandes! La clave es ser perseverante y pensar positivo; meterte en la cabeza que lo vas a lograr. Bueno, una de las primeras cosas que aprendí en este viaje es de valerme por mi misma; encontrar trabajo, pagar mis cuentas, ser responsable de no gastar más de lo que tenia. En esta etapa también aprendí a descubrirme a mi misma, quién realmente era y lo que quería lograr en mi vida; fue una época muy difícil, de cambios extremos, en donde tuve que renunciar a algo muy importante de mi vida, para lograr mis sueños y metas. Sé que perdí algo muy grande y que jamás lo tendré de vuelta porque todo fue muy doloroso pero si veo como ambos estamos hoy, creo que fue la decisión correcta para los dos. A pesar que a veces la toma de decisiones no son fáciles, es importante no perder el foco de lo que uno quiere. Otra lección importante aprendida; hay veces que también tenemos que pensar en beneficio de nosotros mismos.

Llegó el momento de un segundo gran reto; Viajar sola por primera vez. Mi viaje fue al Sudeste Asiático; culturas y países completamente distintos al mio o Australia; nuevamente el nervio me empezó a absorber en el avión y sobretodo cuando llegué a Phuket, Tailandia. Cuando llegué al ferry para irme a las islas conocí un par de alemanas que hicieron el inicio de mi viaje perfecto. Ahí me di cuenta de otra lección; cuando viajas solo, al final nunca estás solo. Es una excelente oportunidad para conocer gente de todas partes del mundo y aprender de ellas también cosas como tolerancia, paciencia, ser flexible y empático. Este viaje resultó ser uno de los mejores de mi vida! Conocí gente increíble, donde aprendí a conocerme más y a darme cuenta que ya no era una persona poco abierta de mente y que si algo no salía como lo planeaba, el mundo no se acaba. Dejé los itinerarios de lado y me dediqué a disfrutar.

Al volver a Australia por segunda vez, fue más pesada que la primera vez. Trabajé muy duro ya que tenía otra meta en mente; volar a Europa para ver a mi hermana y viajar. Luego, decidí que quería quedarme más tiempo en Australia, por lo que tuve que completar 88 días de trabajo duro en una granja, lejana a la civilización. Viviendo bajo condiciones extremas, aprendí muchas cosas; la más importante es a agradecer lo que mis padres me dieron. Al escuchar historias de mi jefa, como que la "compraron" para trabajar en la India y que desde que tenía 6 años no ha parado de trabajar en extremas condiciones, sin tener una vida social o de relajo, me hacen pensar lo dura que puede ser la vida. Gracias a mis padres, tuve una educación, disfruté mi niñez y a pesar de ciertos problemas, fui muy feliz. Otra lección que me dio la granja fue de mantener tus metas claras; a pesar que no era feliz haciendo ese trabajo, sabía que me iba a dar la oportunidad de volver a Australia y tener un segundo año de visa. Ser perseverante en esta etapa de mi vida fue clave; tuve algunos momentos de desesperación que pensaba irme y renunciar al día siguiente (sobretodo por el trato y las condiciones en las que estaba trabajando, muchísimas injusticias) sin duda me hizo ser más fuerte y segura de lo que realmente se quiere lograr, se logra. Finalmente logramos llegar a la meta y luego pudimos viajar y relajarnos por el sur de Australia.

Luego de haber terminado y logrado nuestro objetivo, nos sentimos inmensamente felices. Todo el esfuerzo valió la pena. Trabajando muy duro, llegamos a la meta. Pocos días después de haber aplicado a la visa, me avisaron que estaba aprobada.

Así se fue un año entero; más rápido de lo que se piensa. Se había acabado este año de aventura, pero una nueva vendría ahora. Sabía que mi viaje aún no acababa y que al fin y al cabo, dependía de mi. Tomé YO la decisión de seguir este camino a la felicidad. Muchos me decían que ya un año era suficiente. Sí, a lo mejor lo era, pero no para mí. Muchas veces escuche la frase "esta no es tu realidad, solo estás viajando y es momento de volver a la realidad" pero, ¿quién decide cuál es mi realidad? creo que la respuesta es uno mismo decide cuál es su realidad.

El año 2 fue más duro, pero sin duda que aprendí más cosa y me hicieron una mujer más fuerte. Recuerden que depende de lo que ustedes quieren para su vida, cómo se desarrollará esta. Es una sola vida, ¡no te olvides de disfrutarla!

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