Aprendamos a agradecer


Una de las cosas más importantes que he aprendido en los viajes es saber agradecer de lo que tengo y la vida que he vivido hasta el momento. Puedo decir sin duda que mi familia, amigos y el resto que me rodea, me han logrado dar una vida que vale la pena agradecer. Muchas veces nos quejamos de llenos y pensamos que nuestra vida podría ser mucho mejor pero alguna vez se han detenido a pensar ¿qué tan bien estoy en relación al resto? Viajar te ayuda mucho a darte cuenta lo afortunado que eres, especialmente si viajas a lugares que no son países desarrollados (aunque también se ve pobreza en muchos países más modernos también). A lo mejor al estar en nuestra rutina en donde vivimos no nos damos cuenta la suerte que tenemos, porque estás acostumbrado a vivir eso y a verlo todos los días, pero ¿no te ha pasado que al estar viajando te impactan más las personas sin casa o los niños pidiendo limosna? Creo que esto puede afectar más por el hecho de estar fuera de lo común o lo que estás acostumbrado a ver en tu día a día.

Las personas que han estado en el Sudeste Asiático o sobretodo en la India sabrán mejor a lo que me refiero, pero no hay nada más triste que ver a niños viviendo en plena pobreza, mendigando por un pedazo de pan o resto de comida. En estas situaciones es cuando uno no entiende lo injusta que es la vida, cómo a algunos les puede tocar tan difícil. Si estás leyendo esta entrada, es porque tienes acceso a un computador o teléfono móvil, lo cual te hace ser muy afortunado.

Es muy importante agradecer a tus padres por la vida que te han dado. Muchas veces damos por hecho de que te tienen que dar todo; es su responsabilidad de darte comida, agua, un techo y educación. Pero hay veces que ellos no tienen esta oportunidad, que por mucho que quieran simplemente las condiciones que tienen actualmente no le permiten darte la vida que ellos quisieran. Es muy triste pensar en esto, por lo que vuelvo a repetir; hay que dar las gracias por lo que tenemos y nos han dado. A todo papá o mamá le ha costado mucho darte lo que actualmente tienes, con mucho esfuerzo lo han logrado.

A veces nos enojamos porque no nos funciona el celular, por que el wifi no es tan bueno como esperamos o porque no tenemos el dinero suficiente para comprar unos zapatos caros o de una marca reconocida. Nos amargamos por tantas cosas que simplemente no valen la pena; mal servicio en un restaurante, por estar atrapado en el tráfico, porque no quedaba el vestido en tu talla. Estoy escribiendo esto con el fin de hacer reflexionar a la gente de no amargarse por tonteras y que disfrutemos todo lo que tenemos, piensen que muchísima gente en el mundo no tiene qué comer o agua potable que tomar.

Obviamente no hay que solo dar las gracias por las cosas materiales que tenemos, sino que también por la familia y los amigos que nos rodean. Hay veces que me da susto pensar que he sido muy afortunada con las personas que tengo cerca, que hay gente que lo pasa muy mal en la vida y que algo malo ME TIENE que pasar, porque estoy tan feliz y rodeada de gente tan buena, que es increíble. Otra cosa que agradezco mucho es cada persona que he conocido en los diversos viajes que he hecho. Siento que cada uno me enseña algo distinto; quizás gracias a las distintas realidades que tenemos. ¡Aprovecha de aprender de cada persona que conoces en tus viajes! Ser más culta y abierta de mente te hará crecer como persona y ser más inteligente emocionalmente hablando.

Otra cosa muy importante es de no quejarse; como dije anteriormente muchas veces alegamos de llenos, porque sí, hay gente que no tiene literalmente NADA. Ahora me estoy leyendo un libro que también acaba de estrenar una película muy famosa; Lion. Describe la vida de un niño de 6 años, originario de la India, que se separó de su familia y quedó viviendo por las calles de Calcuta completamente solo. Es basado en una historia real. ¿Se imaginan lo duro que debe haber sido haber vivido eso? Quejarse lo único que genera es envenenar el alma y atraer energías negativas. Mejor disfrutar lo que tienes, porque no sabes qué puede ocurrir en el futuro. La vida es muy frágil y dinámica.

Te invito a ser generoso, ayuda al resto si tú estás mejor que ellos. No solo le harás un bien enorme a la persona que ayudarás, sino que a ti mismo también. Parte de lo básico; en vez de botar o vender las cosas que ya no usas, regálalas a la cruz roja por ejemplo o a personas que viven en la pobreza. Si tienes la oportunidad de viajar a países más pobres, aprovecha de hacer voluntariados; enseña a niños, ayuda a construir casas o pozos de agua potable, si estudias algo relacionado a la salud ayuda en hospitales. Algo muy lindo que hizo una prima mía hace poco fue de irse a hacer un voluntariado a África, en donde recaudaron dinero para comprar utensilios para el hospital; cosas básicas que uno da por hecho que está en los consultorios. Con pocos pesos lograron comprar muchas cosas que fueron infinitamente útiles en el hospital. Imagínense lo gratificante que se debe sentir hacer eso. Si ves personas en la calle, se amable con ellos, sonríeles, si puedes convérsales, recuerda que son personas al igual que tú.

¡Crezcamos como personas!

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